martes, 14 de agosto de 2007

Teatro (del absurdo) callejero

Obras en el Centro Histórico
Foto de Miriam Sánchez, Milenio Diario


A ver si entendí… El gobierno del Distrito Federal (GDF), desde hace algunos meses, está invirtiendo muchos millones de pesos en la renovación de la infraestructura hidráulica del Centro Histórico, algo que hacía mucha falta. También está mejorándose pavimentación, aceras y todo lo que se pueda cuando se entra de lleno en labores como ésta. Son 77 calles las involucradas. Y ahora resulta que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha clausurado las obras porque… ¡encontraron restos de drenaje de la época de Porfirio Díaz!

¿Pero no se trataba precisamente de eso, de sustituir la infraestructura vieja, inservible, por otra nueva, funcional, a la altura del siglo XXI? Por supuesto que hallarán restos de los tubos y ladrillos que los trabajadores de don Porfirio colocaron en el siglo XIX y principios del XX. No creo, sin embargo, que se trate de obras de arte o de monumentos arquitectónicos, o de ruinas con valor antropológico.

Parece que el gobierno del Distrito Federal no puede hacer nada bueno —entiéndase en beneficio de la gente—, porque en el momento de hacerlo, brinca el gobierno federal. Ya lo vimos con la ley que despenaliza el aborto y que ha salvado, en tiempo real, incontables vidas, y lo afirmo sin demagogia. Ahora que el GDF está haciendo reparaciones que benefician a decenas de miles de residentes, trabajadores y empresas —incluyendo los miles de hombres, mujeres y niños que visitan el Centro Histórica todos los días—, el gobierno federal, mediante el INAH, ha encontrado la manera de pararlo todo justo cuando el tránsito vehicular está en su momento más difícil por el cierre de calles. Tenemos a Bolívar, Uruguay, El Salvador y parte de Regina en obras. Los residentes y empresarios del centro tienen paciencia y colaboran, pero no se les puede pedir que esperen indefinidamente a ver cuándo podrán reanudarse las labores a fin de terminar los trabajos en ese sector.

El Centro Histórico es una maravilla, pero desde el terremoto del 19 septiembre de 1985, y aun antes, entró en franca decadencia. Ahora el GDF —gracias a alianzas estratégicas entre los sectores público y privado— ha logrado inyectarle nueva vitalidad y está en vías de recuperar e incluso superar su antiguo esplendor. Ojalá que las autoridades federales entren en razón y que no sigan haciendo su teatrito para fastidiar al Distrito Federal, su gobierno y su gente, sólo porque las tendencias de voto aquí no coinciden con los colores blanco y azul.



5 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

Disculpame Sandro, pero creo que nada se le puede impedir al gobierno del DF que no se le eche la culpa al gobierno federal. Si tuviera la culpa éste, entonces el INHA hubiera tenido el poder de impedir la construccion de wal-Mart junto a teotihuacán. El INHA hace lo que se le pega la gana, no necesita permiso de nadie para abrir la boca.

En mi opinión, ya es una especie de oración de que todo lo malo es del gob. federal y todo lo bueno del gob. de DF, hasta que el hijo de López Obrador trabaje en el departamento con Ebrard (ah, sin que éste supiera el nepostismo ;) ), va a ser culpa del gob. federal.

Yo no soy ni de uno ni de otro, pero creo que mientras no seamos objetivos la cosa va para atrás.

Por lo demás estoy de acuerdo contigo, el INHA está pésimo con esto de las tuberías, pero creo que es pose. No es la primera vez que hace tonterías.

Apostillas literarias dijo...

INAH, perdón.

Ángel dijo...

Lo felicito por su nota. Qué bien le haría a nuestro país un poco de sensatez por parte de nuestros gobernantes; ya ni se piense, honestidad, ¿verdad? (¿"Inteligencia"...? ¿...?).
Por otro lado, habría que urgir a las autoridades del INAH para que aclaren sus motivos reales y los fundamenten, aunque es bien sabido que la fundamentación no es precisamente el fuerte del respetabilísimo gobierno federal, y que los honorables apéndices institucionales que ha tomado bajo su control operan en función de los intereses neoliberales de toda esta gentuza que ya no sabe cómo cambiar el signo de pesos a dólares o euros a la etiqueta con la que se presenta a México en los foros internacionales, mercados de subasta con sus muy particulares normas retóricas.
Habrá que resistir y no dejarlos pasar.

Apostillas literarias dijo...

Sandro, acabo de ver en el Milenio la siguiente información: "Puntualizó el INAH que conforme a las normas en la materia, el colector será protegido de la demolición y guardado como reserva aqueológica, sin que ello obstruya la realización de las obras de remodelación del primer cuadro de la capital del país". La nota es más larga, pero solo puse lo que interesa a tu planteamiento con el que no voy de acuerdo pero eso no quiere decir que sólo sea UNA opinión, no LA opinión.

Como vemos la cuestión está bien, no van a parar nada afortunadamente, seguirá la obra.

Sandro Cohen dijo...

Con esa puntualización, todo se reduce a cómo poner a salvo esa "reserva arqueológica" (si realmente lo es, lo cual dudo un poco) en medio de lo que es la primera cuadra con todo el ir y venir que se carga. Habría que ver dos puntos, entonces:

1. ¿Posee valor arqueológico aquello que encontraron? (Sería la primera vez que drenaje porfiriano es calificado como tal, hasta donde yo sepa).
2. La posibilidad de diseñar una alternativa que le dé la vuelta y que aún lo resalta para los transeúntes (suponiendo que realmente tiene valor arqueológico). Tal vez sea posible con un poco de imaginación.