jueves, 1 de noviembre de 2007

La desaparición de las librerías y el cinismo de Vicente Fox

SI TOMAMOS en serio los resultados del reporte sobre la disminución de índices de lectura en Estados Unidos, debe quedar claro para nosotros que es necesario romper con los esquemas comerciales que se nos han impuesto desde fuera. Lo primero que debemos entender es que la desaparición de librerías es el principal factor en el hecho de que cada vez menos mexicanos lean libros. Primero, porque hay menos lugares donde pueden adquirirse. Segundo, porque son lugares cada vez más desconocidos por los jóvenes, quienes serán los padres de familia en el futuro. Un progenitor que no lee, criará a hijos para los cuales los libros serán objetos extraños. Otros factores son los sospechosos de siempre: la televisión, los videojuegos y, en menor medida para mí, el cine y el internet. Pero sin librerías, es difícil siquiera que la lectura de libros compita contra los megaconsorcios de entretenimiento, que son los reyes del adoctrinamiento pasivo.

Las librerías que antes abundaban en casi todas las colonias del Distrito Federal y la mayoría de las ciudades grandes y medianas del interior de la república, han desaparecido porque perdieron su rentabilidad frente a aquellas que ofrecían grandes descuentos y, al principio, muy buen surtido. La ley del mercado se impuso de manera implacable, con lo cual los neoliberales brincaron de gusto. Sólo que los resultados han sido nefastos: primero acabaron con la competencia y después recortaron el surtido y siguieron los pasos de Estados Unidos: dieta concentrada de best sellers y novedades, con el agravante de saldos importados de España y vendidos a precios de dumping, con lo cual el costo de las primeras ediciones mexicanas parecen elevados, cuando no lo son. Y ahora resulta casi imposible adquirir libros del backlist (no las novedades, sino del catálogo general) de las editoriales nacionales y también internacionales, que ya casi no llegan salvo las españolas.

También llegan, por supuesto, novedades españolas, muchas veces a precios realmente prohibitivos, muy por encima de las primeras ediciones mexicanas. El resultado de esto es, también, nefasto: se reduce cada vez más la cantidad de personas que pueden enterarse de lo que se escribe en otros países, y ahora España es el eje del mundo editorial en lengua castellana. Antes era México: no lo olvidemos. Si sólo me importara la cuestión comercial, aplaudiría el que estos libros ibéricos cuesten más que los producidos en suelo mexicano. Pero eso no es lo que más me importa sino la libre circulación de ideas, de creatividad, de arte. El neoliberalismo globalizado nos pega por un lado y nos pega por otro.

Actualmente se publican más libros en términos absolutos, pero se lee bastante menos. Y de literatura se lee mucho menos que libros en general, cuando es la literatura la que abre las puertas a todo lo demás. Esto, en aquel reporte, también queda muy claro. Si el presidente Felipe Calderón realmente quiere sacudirse del molesto fardo que es el ex presidente Vicente Fox, debe promover que sus partidarios en el Congreso se apuren a enviarle de nuevo la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro.

Y como nota a pie de página, siento que no puedo soslayar la tentación de ilustrar el total y absoluto cinismo de Vicente Fox, quien no para en sus dichos y acciones vergonzantes. En días pasados envió una carta a la Cámara Nacional de Industria Editorial Mexicana (CANIEM) —firmada por él y por su esposa, Martha Sahagún— donde pide que las editoriales de nuestro país obsequien libros al Centro Fox. Para concluir esta nota, incluyo la carta que Pablo Moya, presidente de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes, envió como respuesta a la CANIEM.

México, D. F., a 31 de octubre de 2007

CANIEM

Ingeniero Juan Luis Arzoz Arbide

Presidente

Estimado Juan Luis:

Recibí tu carta fechada el 24 de septiembre pasado referente al Centro Fox y sinceramente quedé muy sorprendido. Cuesta trabajo entender que al Consejo Directivo de la Cámara le falte sensibilidad como para pedirnos el considerar una contribución a los acervos del Centro Fox, justo en medio del escándalo que involucra al ex presidente y a dicho Centro y que es de dominio público. Llama mucho la atención que la CANIEM se preste a trasmitir la petición de la persona que como último acto de gobierno vetó la Ley para el Fomento a la Lectura y el Libro, misma que promovió y defendió la propia CANIEM.

El señor Vicente Fox se distinguió por su falta de interés en la cultura en general y en la lectura en particular, por lo que es un acto de cinismo que se dirija a los editores para que le echemos una mano donando libros.

Ante el beneficio de la duda y pensando que nuestro ex presidente pueda tener un interés real en nuestro trabajo editorial para enriquecer su acervo, me permito anexarte un catálogo de nuestros libros y sus precios para que la Cámara lo haga llegar al Centro Fox.

Aprovecho para enviarte un cordial saludo.

Pablo Moya Rossi

Presidente de la Alianza de Editoriales Mexicanas Independientes

6 comentarios:

mariana dijo...

Sandro: en Cd Satélite ahora contamos con Gandhi y El Sótano, se suma a American Book Store, Librerías de Cristal, Casa del Libro. En Plaza Satélite, Liverpool y Palacio de Hierro tienen librería.
Hemos avanzado algo.
¿Qué papel juega la escuela -en todos sus niveles- en el fomento a la lectura?

mariana dijo...

La respuesta de Moya me parece super adecuada. ¿Qué pasó con la mega biblioteca?

Sandro Cohen dijo...

Mariana, siempre es de celebrarse cuando se abre una librería, pero no hay que perder de vista que ninguno de los establecimientos que mencionas es una librería DE VERAS, como eran antes. Son, más bien, puntos de venta para novedades y best sellers. Sólo faltó que mencionaras Sanborns. Las mejores librerías que tenemos actualmente son las del Fondo de Cultura Económica, y también están muy limitadas.

En la UAM-Azcapotzalco damos Redacción y Metodología de la Lectura. Pueden ayudar mucho, siempre y cuando el alumno los tomen en serio. A veces sucede.

La Megabiblioteca está en reparaciones. No fue mala idea en sí (al contrario), pero nunca iba a subsanar los problemas de fondo: la actualización (de fondos) y la modernización (tecnológica) de las más de siete mil bibliotecas municipales que tenemos en todo el país. Su fracaso, por lo menos inicial, ilustra perfectamente la ineptitud de Vicente Fox y su gobierno.

Apostillas literarias dijo...

La megabiblioteca va a quedar estupenda, será una excelente opción (después de la ineptitud de Fox, por supuesto). Si bien es cierto que varios establecimientos no son librerías "de veras", Gandhi y El Sótano me parecen buenas opciones porque además si no encuentras un libro te lo encargan y en una o dos semanas ya lo tienes, al menos eso sucede aqui adonde si hay muchas librerias, bibliotecas, colecciones, editorial excelente, y muchas cosas más referente a los libros. El problema es que las colecciones de revistas, los libros, se llenan de humedad porque no los compran, se quedan ahi en la bodega porque no se lee. Los libros que vienen de España es verdad que algunos vienen carísimos, como los de Acantilado (aunque sus ediciones son preciosas), otros no tanto. Lo que si es muy triste es que ya México no sea el eje del mundo editorial en lengua castellana, me parece terrible.

Jamás se me olvidará una anécdota que tuve con un estudiante: les dejé de leer dos páginas de un libro de Benveniste, y un chico (¡de séptimo semestre de letras!) en cuanto terminaba de decirles esto me dijo: "¡qué... flojera maestra!", y eran solo dos hojitas.

Referente a la lectura en México también debemos de tener presente la cantidad enorme de libros que se fotocopian. Además de la copia en bibliotecas, préstamos de mano en mano, etc., llegas a Balderas y el libro pirata está a la orden (puedes encargar el que sea que al otro dia te lo venden fotocopiado, y bien fotocopiado). Lo que haría falta es reglamentar esto de la fotocopia, como hacen en varios países de europa. Esto traería, además, el saber realmente cuanto se lee. Yo de estudiante en la licenciatura tenía una enorme cantidad de libros fotocopiados.

Por otro lado, economía y lectura van de la mano. La gente necesita primero comer y después leer, aunque la educación en este país es prioritaria. Un círculo en el que no se sabe que será primero: el huevo o la gallina.

Inteligente respuesta de Moya Rossi

Saludos Sandro,
Magda

Jeannine Kibalchich dijo...

Hola Sandro: No se debe ser tan pesimista, hay grupos de personas, a quíen sí les gusta la lectura, y no son pocos, incluso de jóvenes universitarios, lo que pasa es que los libros han subido de precio al igual que las demás cosas, eso es terrible. Los sueldos casi no suben, por lo que primero es la comida y los medicamentos, los libros quedan en segundo lugar. Leer por internet es ¡tan frío! nunca se podrá comparar lo agradable de pasar las hojas, sentir la calidez del papel. Ver las viñetas -cuando las hay- dejar a un lado el libro para contestar el teléfono o ver si ya se cocieron los frijoles, nos deja con el deseo de regresar rápidamente, (sigo más tarde, no puedo en este momento)

Jeannine Kibalchich dijo...

Buenos días Sandro: Vuelvo al tema de las librerías. A título personal y de muchos amigos y conocidos, la computadora nunca podrá desplazar los libros.La computadora es una maravilla pero está el dicho "a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César". A quien le guste leer, están las librerías de viejo, aunque también ya encarecieron los libros, saben el tesoro que guardan. Fíjate, Siglo XXI Editores, ya se fusionó con otras dos editoriales y vende libros de diferentes editoriales. Realmente el problema no es fácil. Un cariñoso saludo. Jeannine