viernes, 27 de julio de 2007

El Mercado mata

CUANDO ALGUIEN AFIRMA que el arte debiera ser rentable, habría que preguntarle a quemarropa en qué planeta vive. Aquí, con la palabra arte me refiero a literatura, teatro, cine, pintura, escultura, danza, fotografía, música, ópera, etcétera, en sus formas comercializables. No aludo al arte en sí que existe independientemente de las galerías, editoriales, salas de concierto y teatros.

Hace unos años descubrí que una de las mejores casas de ópera del mundo, la Metropolitana de Nueva York, no era rentable. Yo daba por sentado que una institución tan prestigiada sería un ejemplo para los mercadofílicos que justifican todo en función del dinero que gana. Pues no: pierde y en grande. Pero nadie piensa que sería buena idea cerrar la Ópera Metropolitana. Por fortuna, tampoco se piensa cerrar Bellas Artes, que también pierde dinero.

Para ilustrar cuán difícil resulta que el arte sea rentable en términos puramente comerciales, aun dentro de ambientes favorables en extremo, expondré el caso de Book Magazine que publicaba la cadena librera Barnes & Noble (B&N). Se trataba de una revista que ofrecía artículos, reportajes, semblanzas y notas sobre libros y los escritores que les daban vida. Les dedicaba el mismo espacio y atención que la revista People brinda a celebridades. Aun con el apoyo de una de las cadenas de libreros más fuertes del mundo, no pudo ser rentable: tronó.

El primer año regalaban la suscripción si los clientes de B&N se apuntaban dentro del programa “Readers Advantage”. Así llegó a haber 1.4 millones de suscriptores. Pero para el segundo año esta cifra cayó a 150 mil. La décima parte. Y de ahí, pa’l real.

La revista en sí no era una obra de arte sino un órgano de divulgación que exploraba la literatura y el mundo de sus creadores. En otras palabras, se trataba de un apoyo importante a todo el entorno de la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, etcétera. Pero ni siquiera con la pátina de éxito y la distribución fabulosa de B&N pudo ser viable el proyecto.

Damos por sentado que el arte siempre existirá. No es cierto. Hace falta apoyarlo, cultivarlo y no pedirle lo que nosotros no estemos dispuestos a dar. Y debemos empezar en nuestras escuelas, donde la enseñanza de las bellas artes, hoy por hoy, suele brillar por su ausencia. ¿Acaso las autoridades de la SEP no se han dado cuenta de que están anestesiandoa millones de niños en cada año escolar? ¿O esto es lo que se busca, bajita la mano, al no dar al arte la importancia que amerita?

Lo he escrito y dicho muchas veces, pero no me cansaré de repetirlo: el arte forma parte de nuestro ser, de nuestra conciencia. Nadie afirma que nuestra conciencia, en sí, deba ganar dinero, que si no produce, no habría que cultivarla. La pregunta importante es ¿cuál es la calidad de nuestra conciencia? ¿Qué pensamos, sentimos, y cómo lo expresamos? La educación artística, como la lingüística, nos da las bases y la plataforma desde las cuales podemos observar, comprender e insertarnos dentro del mundo desde una posición de fuerza, no de simples víctimas, mano de obra barata o carne de cañón.

No se aprende a leer poesía, a escuchar música o apreciar la pintura porque uno, necesariamente, vaya a convertirse en artista sino en un ser humano completo, sensible a lo que lo rodea, capaz de incidir positivamente en la realidad, y es ahí donde el arte le da la mano a las matemáticas y las ciencias naturales.

Quien piensa que todo lo que no se venda carece de valor, no entiende. Si me equivoco, que venda su alma al diablo. A ver si se la compra…

Imágenes:

Al principio: Dos de las cuatro estatuas que pertenecen a la fachada del Palacio de Bellas Artes en el Centro Histórico de la Ciudad de México

Al final: Vista del vestíbulo del Palacio de Bellas Artes

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Sandro:
No sólo el árte sufre la ley del hielo en los programas de la SEP, en general la cultura, y desde luaego aspectos importantes en el desarrollo intelectual de los alumnos.
Lamentablemente la SEP es una de las institucionen más corruptas del país, tan sólo ver como Elba Ester Gordillo, desde que se postuló como representante sindical a la fecha, a engordado su bolsillo de manera asombrosa.

Es cierto que el desarrollo de nuestra humanidad, de nuestra capacidad de reconocer al "otro" , debe ser cultivada, pero en un sistema educattivo al que le interesa hacer trabajadores incesantes que laboren como burros en un horario de 12 horas, y que sólo les interesa ver los programas vanos de televisa como "La hora poco" o "Joserra presenta", para, como lo dijo algún día el "tigre Ascarraga", distraernos de una realidad que no deja más tiempo que trabajar, es dificil.
Sin embargo no es imposible.

Saludos Elian de Santiago.