lunes, 26 de enero de 2009

La pesadilla real de la política mexicana

NO PUEDO EVITARLO. Cada vez que en la prensa de habla inglesa leo la frase “presidente Obama”, pienso que estoy dentro de una película de ciencia ficción en el subgénero de “universos paralelos”. Es como si estuviéramos viendo un filme que desarrollara cinematográficamente la pregunta “¿Qué habría sucedido si hubiera ganado Barack Obama y no John McCain”. Mientras durara la ilusión de una gestión inteligente, con miras a la cooperación internacional, enfocada al mejoramiento en el nivel de vida de los pobres y la clase media, nos sentiríamos muy bien y después tendríamos que volver a la tristeza de la realidad. Estoy seguro de que me habría sucedido lo mismo si Andrés Manuel López Obrador hubiera ganado la presidencia mexicana en lugar de Felipe Calderón. Pero en nuestro caso no tuve la oportunidad de sentir la dicha de percibir la realidad como si fuera un sueño imposible hecho verdad. A nosotros, a quienes votamos por Andrés Manuel, nos tocó la dura realidad de la derrota, tuvimos que tragar camote y seguimos adelante como Dios nos ha dado a entender. Así funciona en una democracia de veras, aun cuando en casos difíciles como el nuestro —o en el de Bush versus Gore en 2000— podría parecer que hubo mano negra.

Mientras tanto, hablando una vez más de Estados Unidos, ni siquiera ha pasado una semana desde aquel martes 20 de enero de 2009, y todo el mundo se refiere al hombre que juró sobre la biblia de Abraham Lincoln, como “presidente Obama”, así sin más trámite. Pero ese trámite me parece casi tan improbable como el que un mexicano realice cualquier operación local —como contratar el servicio de luz o pagar una tenencia atrasada— en una sola visita rápida a la ventanilla de rigor. Además, como ya nos hemos acostumbrado a eso de que en México la derecha siempre gana, y cuando pierde, arrebata…, me parece perfectamente irreal que en Estados Unidos haya ganado el candidato que se opuso a la tortura, que se opuso a las guerras de aventura, que se opuso a la restricción de los derechos reproductivos de la mujer, que se opuso al trato de ciudadanos de segunda categoría a homosexuales (hombres y mujeres), que se opuso a la negación de la ciencia…

¿En qué cabeza le cabe pensar que va a ganar el bueno, si desde que tenemos memoria —casi— ha ganado el malo o, en el mejor de los casos, un “medio bueno” apenas no tan malo? Pero con la experiencia de Cárdenas frente a Salinas (y luego frente a Fox), de López Obrador frente a Calderón, de Al Gore y John Kerry frente a George W. Bush (en 2000 y 2004, respectivamente), de Ségolène Royal frente a Nicolas Sarkozy en 2007, y un larguísimo etcétera mundial (y no me hablen de Hugo Chávez, el seudosocialista antidemocrático, de los que lo imitan y de aquellos a los cuales él imita), me cuesta trabajo confiar en lo que ven mis ojos y escuchan mis oídos: ha de ser una película de ciencia ficción, y pronto la realidad va a restaurarse y veremos a John McCain, con su sonrisa forzada, firmando leyes antiaborto en la Oficina Oval de la Casa Blanca.

¿O será cierto? ¿Esto no es un producto de Hollywood, ciudad cinematográfica infiltrada hasta las amígdalas por liberales socialistoides cuasi comunistas, como siempre se queja la derecha de nuestro país vecino? ¿Se trata de la verdad verdadera? ¿Fue elegido, de veras, un presidente de Estados Unidos que sí parece entender cómo funciona el resto del mundo, que por fin comprende que una moneda tiene dos caras, y que es capaz de ver ambas, incluso al mismo tiempo, sin entrar en corto circuito por falta de potencia cerebral? ¿Y encima de todo, si de veras ganó, es posible que no le hayan robado la elección, que no hayan accidentado en la carretera? Difícil de creer… ¿Sí, es cierto?

¡Qué dulce sueño! Pero tras cada sueño, alguien dibuja una pesadilla, y hay muchas personas en Estados Unidos —sobre todo los “anfitriones” de talk shows derechistas— que se niegan a 

aceptar los resultados de las urnas y la realidad de un presidente Obama, y ahora buscan a como dé lugar la manera de vulnerar a su presidente, torciendo sus palabras, hechos y proyectos para que parezcan absurdos y hasta criminales. Como botón una muestra: Planned Parenthood (que puede traducirse como Paternidad Responsable) es una organización no gubernamental de mucho abolengo dedicada a proveer educación y orientación sexual a todo aquel que lo desee; esto incluye métodos anticonceptivos y no excluye el aborto como opción, último recurso, en caso de que una madre no quiera llevar su embarazo a término. Bajo los gobiernos de George Bush, Planned Parenthood fue el blanco de ataques y desprecio constantes. Ahora que Obama ha manifestado su apoyo a esta organización y otras causas similares, la derecha ha declarado que Obama, como parte de su plan para estimular la economía de Estados Unidos, quiere gastar los impuestos de “el pueblo” para apoyar a asesinos de niños y fabricantes de preservativos (palabras más, palabras menos).

Si ésta es una película, ya compré mis palomitas y mi refresco. Y no sólo me encuentro cómodamente instalado en mi butaca para gozar la función sino que estoy dispuesto a volver a creer que también es posible que en México un buen hombre o mujer, con ideas y proyectos progresivos, pueda llegar a liderear un partido no de ladrones, apparatchiks y gorilitas vestidos de traje, sino de gente realmente dedicada a volver un hecho su visión de un México donde la educación sea realmente la prioridad (y no una fachada para discursos), y donde el abismo que divide a los que más ricos de los más pobres sea cada vez menor.

Los partidos y los líderes que actualmente ocupan las legislaturas y los puestos ejecutivos y judiciales no dan el ancho para saltar de la triste realidad de la rebatinga que es la política mexicana, al sueño de un México moderno y más justo para los que trabajan apenas para sobrevivir, sea en la calle vendiendo baratijas, en las fábricas, en las oficinas o en nuestros salones de clase.

Con Barack Obama hemos visto que el “Sí se puede” no es solamente un eslogan panista: en Estados Unidos pasaron de la tercera llamada al primer paso de una dura realidad. Nosotros, mientras tanto, seguimos con una política de tercera, donde hacer manifestaciones para bloquear la libre circulación de los ciudadanos pasa como “acción política”, donde avanza más el que más jode al prójimo, donde la normalidad son miles y miles de ejecuciones, secuestros y asesinatos al año, con la complicidad de políticos y mandos policiacos, y no pasa nada. Nos aguantamos o hacemos contramanifestaciones, vestidos de blanco, para que tooodo el mundo vea que amamos la paz.

El sueño hecho realidad en Estados Unidos sólo vuelve nuestra pesadilla más cruel. Allá no será todo miel sobre hojuelas; seguramente habrá baches y reveses y descalabros. Es natural. Pero en México, ¿a qué podemos aspirar con nuestra actual clase política de avestruces, ladronzuelos y delincuentes, donde la gente honrada —y vaya que sí la hay— brilla por su ausencia porque, en definitiva, es opacada por tanto bribón?

Hay que preparar el guion para nuestra propia película de ciencia ficción, y luego hacerla realidad. Sí se puede. De veras.

Créditos de las fotografías:

Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador: Wikipedia

Barack Obama, Europa Press (c)2009


19 comentarios:

Apostillas literarias dijo...

Es muy cierto, Sandro, hemos tenido en México siempre a la derecha. Aunque hubiera ganado LO, hubiéramos tenido a la derecha, LO de izquierda no tiene nada. Estoy totalmente con lo que dice el Sub Marcos de él: El movimiento de AMLO, “intolerante y sectario”: Marcos

AMLO es priista de formación y crecimiento, años en ese partido, como Ebrard (además, no hay que olvidar que trabajo codo a codo conb Salinas de G) y el 99% del PRID o PRD.

Y aunque este tema es polémico, emito solo mi opinión: Nunca, en lo que llevo de vida, he conocido a un político mexicano (y quizá asi suceda con todos los del mundo)que sea diferente, salvo a don Heberto Castillo, ese sí que me hubiera gustado llegara a Presidente. Desafortunadamente no fue así.

Respecto a los presidentes de EU, no me gusta absolutamente ninguno. Pero me alegra de que ¡por fin! se haya ido Bush.

Un abrazo para ti

Anónimo dijo...

Hay que preparar el guion para nuestra propia película de ciencia ficción, y luego hacerla realidad.

Hay que preparar el GUIÓN...

Anónimo dijo...

Hay que preparar el guion para nuestra propia película de ciencia ficción, y luego hacerla realidad.

Hay que preparar el GUIÓN...

Sandro Cohen dijo...

Querida Apostillas:

Mientras más pasa el tiempo, más me doy cuenta de que muchos en el PRD nunca salieron del PRI que traen en la cabeza. Realmente nos hace falta un cambio radical.

Sandro Cohen dijo...

Estimado Anónimo:

Me regocija el que te interese tanto la corrección del idioma escrito, pero me preocupa el que te pongas a corregir sin tener los elementos necesarios. Desde hace 1999 las Academias de América, España y Filipinas (el RAE mundial, pues) fallaron en el sentido de que la palabra "guion" ya no requiere acento en virtud de que es monosílabo que no se confunde con ninguna otra palabra. Hay dos tipos de "guion", sí, pero ambos son sustantivos, a diferencia de monosílabos como "te" y "té", "mi" y "mí", etcétera. Otras como "guion": rio, Sion, hui... Debes consultar el libro ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, publicado por Espasa y la RAE, y luego platicamos.

Sandro Cohen dijo...

Perdón, Anónimo, para que veas: No debí escribir "Desde hace 1999", pues iba a escribir "Desde hace 10 años", pero cambié de idea. Debí escribir "Desde 1999...". Nadie es perfecto, yo yo, menos.

Anónimo dijo...

«Debes consultar el libro ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, publicado por Espasa y la RAE, y luego platicamos».

Por mí, encantado. Su libro ya lo ordené por Amazon y espero aprender bastante. Ya conseguí la versión PDF de ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, debí consultarla antes de ponerme con Sansón a las patadas. Como ustéd mismo lo escribió:
«Nadie es perfecto, yo yo, menos».

Anónimo dijo...

Consultando la ORTOGRAFÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA me di cuenta que, según la regla 4.1.1, escribí «ustéd» mal, ya que es una palabra aguda cuya sílaba tónica no termina en vocal, -n ó -s.

Sandro Cohen dijo...

Tiene usted toda la razón. Además, sólo se pone acento en la "o" cuando está entre dos guarismos (cifras arábigas). Así, tampoco le hacía falta la tilde cuando escribió "n ó s". Habría bastado "n" o "s", así con comillas o con las letras "n" y "s" en cursivas. (No sé cómo poner cursivas en estos comentarios).

Anónimo dijo...

En los comentarios puede poner cursivas con "" antes del texto, y "", después. Claro, sin las comillas.

Sandro Cohen dijo...

Hmmm. Lo probaré con un sentido Muchas gracias. Veo que funciona, pero no me funcionó al principio porque olvidaste mencionar la necesidad de escribir la letra "i" entre los corchetes simples, y para cerrar, una diagonal antes de la "i" de cierre. Así sí funciona, y funciona bien. ¡Gracias!

Anónimo dijo...

Querido Sandro, padrísimos tus dos últimos textos. Coincido en todo todo todo lo que escribes (hasta en la sensación de vivir una película de ciencia ficción), en lo único que discrepo es, ya lo sabes, en lo de AMLO. Creo que nos salvamos de panzazo y que hubiese sido mucho peor con AMLO de lo que ya es ahora mismo México. Si AMLO fuera Obama, otro gallo nos cantara... ¡claro!

Eloy Urroz

Jorge Noriega dijo...

Sandro:
Con tan magnífico "blog", con tu inusitada generosidad para compartir tus conocimientos, me pareció asombroso leer aquello de "quienes votamos por amlo (así, con minúsculas y nota que omito el nombre),asombroso porque obviamente eres una persona inteligente. Y perdona, pero has bajado unos puntos, no muchos, en mi estima.

Sandro Cohen dijo...

Estimado Jorge:

No creo que la mitad de los mexicanos que votaron por AMLO sean más o menos inteligentes que la mitad que no votó por él. Yo no descalificaría la inteligencia de nadie porque no votó como yo. Conozco a personas inteligentísimas que votaron por AMLO y gente tontísima que votó por FCH, y al revés. Muchos dan por sentado que AMLO habría sido pésimo presidente, pero eso nunca lo sabremos. Él sigue en su trinchera. Debo confesar que no me gusta su manera de hacer política de trinchera. Me parece que está viendo hacia atrás; como que no tiene los elementos o la visión para convertirse en el líder de oposición que pudo ser. Está repitiendo fórmulas gastadas que no me convencen. Pero también debo señalar que no he visto a nadie más que sí tenga esa visión, ni en el PRD ni en el PRI ni mucho menos en el PAN. Como ves, el estado de la política mexicana me parece deprimente. Seguimos con la misma rebatinga mientras la realidad nos está comiendo vivos. Cuando no hay a quién irle, tal vez sea el momento de pensar en recrearlo todo, hacer todo de nuevo de cero. ¿Cómo? No tengo la menor idea, pero mientras no se toquen las estructuras de poder, ni con el pétalo de una rosa, todo seguirá más o menos igual. Los cambios serán cosméticos. En eso, creo, AMLO tenía --y tiene-- razón. Pero sus propuestas, como ya lo dije, sólo ven hacia atrás; su manera de hacer política ya no sirve. ¿Qué debemos hacer? Me lo pregunto todos los días.

Anónimo dijo...

Interesante, pero lleno de lugares comunes. En México es fácil emitir opiniones de tipo izquierdista, cuando uno se pretende gente de cultura, es un cliché, uno debe ser de izquierda. Con lo cómodo que es ser un intelectual en México, al estilo Denisse Dresser, ("pequeña burguesa”), o como otros tantos parásitos, viviendo del presupuesto del Estado.
En cuanto a Obama, hay que encandilarlo como el héroe mediático, el spider-man negro, que salvará al mundo de la crisis global, el reformista, el político de izquierda que esperábamos; ya lo creo que de izquierda o reformista, eso no existe en Estados Unidos. Ya quiero ver algún fulano repartiendo propaganda comunista en pleno Time Square. En Estados Unidos solo hay derechas y ultraderechas.
Esto más bien es el guión de una película de terror."Pido mano", para estar en primera fila y ver cuando Obama, cierre Guantánamo.
"Primis", como dice mi hijo, para ver el mesías que resuelva los problemas de México.

Sandro Cohen dijo...

Estimado Anónimo:

Lo que yo creo fácil es descalificar desde el anonimato. Tu comprensión de los matices políticos, sean mexicanos o estadunidenses, deja mucho que desear. El secreto está en los matices. Imagina lo fácil que sería , y es, para gente de otros países descalificar la política mexicana sin comprender ni jota de lo que realmente ocurre aquí.

También creo que resulta fácil descalificar a gente que no está de acuerdo con uno mediante adjetivos infantiles.

Y aunque tú no estás de acuerdo conmigo, celebro el que te hayas tomado el tiempo para leer mi punto de vista, y encima, el que te hayas tomado la molestia de escribir. ¡Bienvenido! Y si firmaras con tu nombre, apreciaría tu valentía mucho más.

Otra cosa: no sólo hay comunistas que distrubuyen propaganda en Times Square. Hay de todo. Hasta mexicanos. Recuerdo con mucho cariño una señora de Tlapa, Guerrero, que vendía churros: "Tres por un dólar".

Lo que no sé es si hay comunistas mexicanos que distribuyan propaganda en Times Square. Creo que ni en México quedan de ésos...

piesligeros dijo...

Coincido en muchas cosas con Ud. el Gobierno que tenemos es un títere de las corporaciones, los oligarcas y el imperio. Veo que aquí las discusiones se enfocan en algunas trivialidades como la ortografía de la lengua española, eso es lo que menos importa una vez que no es más que otro rasgo cultural impuesto, habiendo tantas lenguas, hermosas originarias de este país... ...pero si tengo algo que reclamarle ¿con que autoridad moral Ud. se atreve llamar "seudosocialista" a Chávez o a Castro? ¿Cuál es el impacto propio que Ud. tiene en la sociedad? ¿que hace Ud. para crear una sociedad equilibrada? de entre "intelectuales" de banquillo y el hombre que recoge la basura, me quedo con el segundo, o mejor aún prefiero al campesino que tenga el valor de tomar las armas y ofrecer su esfuerzo o su vida. Simpatizo con AMLO, pero porque parece la opción "menos peor"

Sandro Cohen dijo...

Estimado Piesligeros:

Celebro su contribución a este espacio. No entraré en polémica porque creo que estamos hablando en dos niveles, o más, diferentes. Probablemente coincidimos en lo fundamental.

En cuanto a Hugo Chávez, es un caso complejo que no puede ser despachado en tres líneas ni en cinco minutos. Veremos qué nos depara la historia que se desenvuelve diariamente. Celebro sus fines; detesto sus medios. Todo lo que va entre esos dos puntos es discutible y debe discutirse, dentro y fuera de Venezuela.

Disiento enérgicamente de su opinión sobre la supuesta trivialidad del buen manejo del idioma, de cualquier idioma que empleemos para expresarnos, sea el castellano, el francés, el náhuatl, el otomí, el zapoteca...

Hay que saber emplear los instrumentos de trabajo con precisión, elegancia y contundencia. No hacerlo es ceder la ventaja y toda posibilidad de llegar eficazmente a nuestros interlocutores.

¡Salucita, pues!

piesligeros dijo...

Bueno, tal como Ud. lo ha expresado, coincidimos en lo fundamental. Por mi parte deseo como nadie una sociedad justa, educada, con principios y sobretodo con dignidad. Las fuerzas que dirigen el mundo (en forma global)tienen casi todo de su lado y entre otras cosas no han permitido el desarrollo del "experimento cubano" y ahora del "venezolano", desde luego no son ejemplos de perfección, pero sin dudas al menos Cuba (lugar que si conozco) me parece una alternativa mejor a la terriblemente desigual sociedad mexicana. Si atacamos a esas modelos ¿con que ejemplo de sociedad nos quedamos entonces?, al desacreditar a Chavez o a Castro, automáticamente y de forma probablemente involuntaria apoyamos al Imperio...